Refugiados: sirios y ucranianos

Extraído de la revista «Bayernal Kultigraphic«, Nr. 2, Marzo 2016

Intrigados por la diversidad étnica de los refugiados, regresamos al centro de acogida para continuar nuestro estudio y analizar con más detalle algunos grupos de individuos. Herr Yamil, el intermediario, que es de origen libanés y, por lo tanto, domina el árabe (y es pro sirios), organiza una ronda de encuentros.

El primer muestreo se realiza con una familia siria compuesta por un hombre, cuatro mujeres y 15 niños. No, no se trata de un harén en el sentido clásico de cuatro esposas, sino de una esposa y sus tres hermanas, dependientes del cuñado. El paradero de los esposos ausentes nos es desconocido y, por respeto, no indagamos más a fondo. Las damas, ataviadas con sus hiyabes, sonríen con frecuencia y retocan la compostura de sus pañuelos con más frecuencia todavía, mientras los niños más pequeños corretean o se arrastran a su alrededor. El hombre, sin embargo, prácticamente no sonríe nunca. Sale del centro, fuma un cigarrillo en solitario, mira al cielo, consulta su móvil, apaga la colilla y, al regresar a la mesa, nos hace un gesto con la cabeza para indicar que continuemos la entrevista. En las aproximadamente 8 horas totales de seguimiento de la familia, Hussein reirá con ganas en una única ocasión: ante la llegada de una visita, un amigo del que tuvieron que separarse en su peregrinaje de alojamientos.

Observamos el comportamiento del grupo durante las clases de idioma. Los cinco adultos se muestran muy interesados por avanzar, sobre todo en el lenguaje oral. Las clases incluyen bastante improvisación, pero se estructuran, en la medida posible, en torno a un cuadernillo de fotocopias bilingües que el «Servicio de ayuda de emergencia a refugiados» de Múnich proporciona a los sirios en los centros de primera acogida en la frontera bávaro-austriaca. A lo largo de la estancia en nuestro centro se proporciona a los refugiados ejemplares de un segundo cuadernillo, esta vez a color, donde se incluyen las primeras listas de verbos. Algunos de los niños mayores, que reciben clases en las aulas de la escuela local con profesores voluntarios, son capaces de contestar ya con fluidez algunas preguntas y protestan cuando se les anuncia que el fin de semana no hay clase.

Además de enseñar los numeros, los colores y las partes del cuerpo, los profesores voluntarios tratan de establecer relaciones más personales con sus alumnos: no son simplemente nombres en una lista, ni existe la exigencia de superar un examen de fin de curso, aquí se trata de ayudarlos a integrarse en la sociedad nativa. Así es tema recurrente preguntar cómo ha sido la noche, si tienen dolor de cabeza, si quieren tomar un café o comer algo, y compartir fotos y comentarios sobre los miembros de la familia. De los 15 niños que aporta el grupo de seguimiento, cuatro son del matrimonio. La esposa, Afra, nos muestra con orgullo las fotos de su hijo de 16 años, que se encuentra en un centro para menores en Viena, pero no es capaz de explicar el motivo de la separación. La hija mayor, de 18 años, está en un alojamiento en Múnich, y esta vez el motivo queda claro: viene con su esposo, la boda se celebró tres semanas antes de abandonar sus hogares en Homs. La novia lucía un vestido blanco de corte occidental y el cabello suelto.

El hijo menor de la familia, de cinco años recién cumplidos y, por lo tanto, no apto aún para la escolarización, según las leyes nacionales, se asoma en varias ocasiones a la mesa de estudio. La profesora voluntaria extrae de su bolsa un estuche de lápices de colores y lo ofrece al infante junto con una hoja de papel. Los ojos del menor brillan e inmediatamente se pone manos a la obra y crea la figura que reproducimos en la cabecera del artículo. En un encuentro posterior realiza un retrato abstracto de la profesora y ésta, a cambio, esboza rápidamente y entrega al niño un dibujo con un barco y una isla. En la cubierta se ve al muchacho sosteniendo una caña de pescar en la que ya ha picado un ejemplar de clupea harengus (o tal vez de sardina pilchardus, las dotes artísticas de la profesora también son un tanto abstractas). El chavalín está entusiasmado y exige la presencia a bordo de «mama» y «baba», cosa que la profesora despacha con cuatro curvas y unos puntos. Efectivamente, junto al joven pescador hay ahora una cabecita sonriente rodeada por un pañuelo y un hombre de barba corta y canosa con un cigarrillo en la mano. El muchacho sonríe y corre a mostrar el dibujo a sus hermanas y primos.

Una mañana la familia recibe la noticia repentina de que al día siguiente serán trasladados a un alojamiento descentralizado: una casa para ellos solos en un, probablemente, idílico pueblecito con un nombre que comienza con la prometedora palabra Wüste… desierto. Se rumorea que la mayor afición de los habitantes de esta localidad es observar desde el balcón el progreso de los atascos de la autopista A3.

Posteriores observaciones breves de individuos sirios nos acercan a un grupo de cuatro adolescentes de otro refugio próximo, que bajan en autobús a la ciudad cercana un viernes por la tarde. Uno de ellos tiene un toque egipcio, una magia faraónica en su perfil, un algo que nos atrae y nos hace entablar conversación con otro de ellos, que después de cuatro meses en el país ya domina la lengua moderadamente. Este joven nos revela que el tercero de ellos nos ha visto en el pueblo vecino, sabe quiénes somos y que estamos estudiando a los refugiados. Los observadores, observados. Quedamos perplejos.

Las clases de idioma del centro de acogida nos ponen en contacto con un varón adulto llamado Hasán, que está pasando un resfriado y durante dos días prefiere no hacer el viaje a los cursos de la ciudad. Hasán es educado, respetuoso, se mezcla con los alumnos afganos y nos cuenta que en Damasco era enfermero y que está soltero. El equipo le desea suerte para su futuro. Puesto que la población nativa se está envejeciendo rápidamente debido al bajo índice de fertilidad (1,4 en 2014, no muy lejano del 1,3 de España – ver http://datos.bancomundial.org), las posibilidades de Hasán de encontrar empleo en el campo de la enfermería geriátrica son elevadas.

Un segundo grupo de estudio propuesto por Herr Yamil está compuesto por dos matrimonios ucranianos. A pesar de saber de la existencia de los cursos de alfabetización, uno de los matrimonios no aparece por la clase, no sabemos el motivo. De la otra pareja aparece el esposo, Alexander, quien, según el marco de referencia europeo, ha alcanzado ya el nivel B1 de dominio del idioma alemán. Su esposa Luba se encuentra en el tercer mes de gestación y sufre de emesis gravidarum; náuseas, vómitos y dolores de cabeza le impiden participar en los cursos.

Alexander tenía una pequeña granja con dos vacas cerca de Kiev, pero se ganaba su sustento principal como soldado. Cuando a finales de 2013 las manifestaciones y revueltas conocidas como Euromaidán comenzaron a ser brutalmente disueltas por las unidades policiales especiales Berkut y el país se dividió en pro rusos y pro europeos, Alexander decidió desertar aprovechando un viaje turístico a Berlín. En ese momento, la probabilidad de ser devuelto a Ucrania y encarcelado era alta, y alguien recomendó al joven conseguir una identidad falsa, en lugar de pedir asilo. Alexander recibió un pasaporte lituano, comenzó a trabajar en una fábrica, empezó a pagar el alquiler de un piso para él y su esposa y un seguro médico… y ya tenía incluso un contrato fijo cuando cometió su segundo error: compró un coche y la policía lo detuvo en un control. Afortunadamente para él, la invasión rusa de Crimea ha permitido que las autoridades alemanas consideren de nuevo su caso y le permitan realizar los trámites de petición de asilo.

Alexander piensa volver a trabajar pronto, pagar impuestos y comprarse otro coche. Si el bebé es niña, se llamará Emily, si es chico, David.

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s