El temor de un hombre sabio

Lo siento, pero no voy a hablar de la novela de Rothfuss, el título es otra vez un truco publicitario :-p

El “hombre sabio” que teme, es mi amigo Jakob, y yo temo con él. En su odisea a pie desde Afganistán a Alemania tuvo una caída en las montanas de Irán y desde entonces le duele con frecuencia un dedo de la mano derecha. El primer análisis médico dice que el golpe ha acelerado el crecimiento de un tumor benigno llamado en alemán Enchondrom, y que hay que operar antes de que se “coma” toda la materia ósea interna y se parta la pared del hueso.

Ole.

El cirujano al que pedimos una segunda opinión nos confirma el diagnóstico y nos explica que habrá que vaciar la falange y rellenar el hueco con masa ósea de otra parte del cuerpo, por ejemplo de la cadera. Anestesia total, una semana de hospital y dos de reposo en casa, por lo de la cadera.

Ole, ole.

Una operación siempre es un riesgo, y una anestesia general hace que el riesgo se eleve. El afano tiembla: por arreglarle un dedo le van a estropear la cadera. Y nadie le garantiza que el dedo le quede bien y se le pasen los dolores. La idea de poder vivir sin un dedo no entra en sus planes, pues los demás afganos pensarían que se lo han cortado por cometer un delito. A los talibanes les gusta mucho cortar manos.

El día antes de que nos digan la fecha y el lugar de la operación, hacemos un primer repaso de las cosas que hay que preparar para el hospital: pijama, zapatillas, dos toallas, cepillo de dientes… Trato de que no se me note lo que estoy pensando en realidad: ¿cómo demonios me comunico con su familia si hay complicaciones?

Jakob tiene sólo un amigo que pueda servirme de intermediario. Málek y su familia vivían antes en el mismo pueblo que la madre de Jakob. No conozco la historia de esta gente, pero Málek vive desde hace bastantes años en Bélgica, puede hablar con su familia en Afganistán, y ésta conseguiría contactar con la de Jakob a través de otros conocidos comunes. Por este medio es como una vez nos enteramos de que a la madre de Jakob la habían operado (ver artículo Actualizaciones). Así que tengo que conseguir encender el móvil de Jakob, encontrar el número de Málek y hablar con él… ¿en francés o en dari?

En dari sé decir que alguien está enfermo (Jakob marís ast), conozco la palabra “vida” (sendaguí, en la grafía española), para decir dónde vivo (Ma sendaguí meikonam dar Almán, yo vida hago en Alemania) y, en un arrebato, pregunto a Jakob cómo decir que alguien está muerto, y no me sorprende que se diga mort. Entonces Jakob, que es un hombre sabio y adivina mis temores, me enseña a usar su móvil y me aclara que Málek también habla inglés.

Al día siguiente el cirujano nos comunica que va a sacar la masa ósea del antebrazo, para poder operar de manera ambulante y con anestesia local. Gracias, buen hombre, eso ya nos da nuevos ánimos para las próximas semanas, hasta que llegue el día de la operación. Porque la sanidad alemana también tiene sus listas de espera.

Un comentario

  1. Amparito Ullrich · diciembre 2, 2017

    Gracias querida Karen. Hablaremos pronto y mucho de todas estas interesantes entradas, que he recibido por diferentes entradas en mi internet. Muchas gracias!!! Ya sabes lo importantes que son para mi. Un abrazo fuerte desde Benidorm.

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