La vida es sueño

No sé si alguien estaba realmente esperando un comentario mío a la nueva fecha de retirada de tropas de la OTAN de Afganistán 😀

Pues hay poco que comentar: la fecha no importa, lo único que cuenta es la actitud de los talibanes, y por el momento sigue siendo de no-colaboración. Los soldados se irán y con ellos también muchas ONGs, pero la guerra seguirá, con drones, por ejemplo, porque los EE.UU. no pueden retirar el apoyo al gobierno afgano. Si los talibanes volvieran a tomar el control del país, todas las muertes de los últimos 20 años habrían sido en vano.
En fin, mi ahijado afgano y yo queremos pensar positivamente: algún día la situación en su país será por fin menos violenta y él podrá dejar de temer constantemente por la vida de sus hermanos.
Ya hace un año que el mayor de ellos dijo que está harto de vivir escondido y que tiene ganas de hacerse soldado, único empleo posible para los que no tienen estudios ni dinero para abrir un negocio propio, y desde entonces lo repite con cierta regularidad – la madre se echa a llorar, a Jakob le da dolor de cabeza, y yo me leo otra vez todos los requisitos para la solicitud de visado en la embajada alemana de Islamabad, para traerlo legalmente a trabajar a Alemania, y llego a la misma conclusión de la vez anterior: imposible, porque las autoridades no quieren. (Sí, habéis leído bien, Islamabad, Pakistán, porque la embajada de Kabul sigue cerrada desde el atentado de mayo de 2017, y no tiene pinta de volver a abrir de nuevo próximamente). Jakob le daría casa, comida y seguro médico, y yo le daría clases de alemán, y en menos de dos meses estaría manejando las máquinas de la imprenta donde trabaja su hermano, junto con un montón de rusos, sirios y afganos. Pero claro, el visado de turista no se lo dan, como le pasó a la alpinista con los británicos, y un visado de trabajo sólo se lo dan si ya tiene un contrato de trabajo…
Para mantener la cabeza despejada de tanta negatividad y concentrarnos en los pensamientos positivos, Jakob y yo nos aferramos a un sueño que queremos hacer realidad: una boda en Kabul.

El pasado mes de noviembre, nuestro amigo Ali, que también trabaja en la imprenta, juntó todas sus vacaciones y voló a Pakistán, para desde allí entrar a Afganistán y casarse. Eso no quiere decir que luego pueda traerse fácilmente a su esposa, pero como el viaje y la estancia han funcionado bien y después Ali ha regresado a Alemania sin trabas, este año será el amigo Noori, que es vendedor de Döner, el que se atreva a repetir la aventura del matrimonio.
Entonces Jakob ha decidido que él no va a esperar más y 2022 será su año – y, por supuesto, yo estoy invitada a la fiesta, mejor dicho, soy la invitada de honor.
Si los talibanes dialogan o toman el poder a la fuerza a partir de septiembre, si la boda se celebra antes o después, si yo vuelo con él o no, todo está en el aire y se decidirá en el último momento según sea la situación en el país entonces – lo importante es hacer ya como si todo estuviera claro y fuera a suceder, porque como dije hace años, el día en que decidí que Jakob vendría a pasar unos días a mi casa: la suerte le llega antes a quien ya está convencido de tenerla y actúa en consecuencia.

Así que estoy redoblando mis esfuerzos por aprender dari, para cuando me llegue el momento de quedarme a solas con la familia de mi ahijado, a quien atormento con preguntas de gramática que no sabe responder y con preguntas de pronunciación que suelen tener dos tipos de respuesta: 1 – eso da igual, se puede pronunciar de varias maneras, 2 – es como en alemán, nadie habla como el libro de clase. Además de escuchar las noticias de tolo news en versión original, donde los presentadores hablan tan clarito como mi libro, y los entendería sin problemas si no fuera porque me falta el 90% del vocabulario, hace poco que me he comprado un libro de refranes, pues los afganos son muy aficionados a los proverbios y dichos.

Y estoy disfrutando como una enana con este libro porque justamente aparece un refrán que ya me había explicado mi ahijado en una ocasión y que se me quedó grabado porque viene a repetir lo de que la suerte le llega a quien actúa como si la tuviera asegurada. Dice así: Harakat az tu, barakat az jodá. Literalmente: Movimiento de ti, bendición del dios. O sea: Empieza a moverte, actúa, y entonces recibirás la suerte que te mereces 😉
Con el otro libro ya voy bastante avanzada y justamente la lección de esta semana incluye un cuento 😀

Se titula: «El buen alumno», pero tenéis que esperar a que traduzca el resto :-p

P.S.: Para los estudiantes de español: “La vida es sueño” es un drama en verso de Pedro Calderón de la Barca.

P.D.: Perdón, perdón, perdón. ¡A mitad de la segunda línea se descubre que no es un buen alumno, sino una buena alumna! Porque hasta que los talibanes vuelvan al poder, todavía habrá algunas alumnas en Afganistán…

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