Ramadan mubarak

Este año en Afganistán será muy fácil cumplir con el ayuno del mes de ramadán, puesto que escasean los alimentos, o cuestan tanto que hay que vender un riñón o una hija para comprarlos (sic).

Ayer me escribió mi vecina siria para preguntarme si todavía tenía tiempo de pasar por su casa antes del comienzo del ramadán. Le dije que sí y, después de barrer la nieve de mis escaleras y mi tramo de acera, me encaminé a su casa pensando en la posibilidad de tomar una rica merienda. Hm, hm. Al llegar allí me encontré con la cruda realidad: mi presencia era requerida para rellenar tres montoncitos de documentos relacionados con el colegio de los niños. En fin, para los cristianos era un viernes de Cuaresma, así que de algún modo me tocaba hacer penitencia.

Mientras yo escribía 24 veces los nombres de los padres, la dirección, el teléfono, ocho veces el nombre de cada uno de los tres niños y su fecha de cumpleaños, mi amiga me comentó que todavía no le han dado fecha para su siguiente medida de integración, en la que debería aprender alemán para el trabajo y podría hacer prácticas en algún empleo adecuado a sus capacidades (oh, qué bonito sería si esto funcionara de verdad, pero ya lo probamos con el afgano y resultó ser solamente una manera cómoda de sacarle dinero al estado al tiempo que los supermercados recibían mano de obra gratis durante un par de semanas). Le respondí que ahora va a tener mucha competencia, con todas las ucranianas que han llegado y que hablan un inglés diez veces mejor que el suyo, pero a ella no pareció afectarle mucho – a su edad (50) y con cuatro niños (los papeles de la escuela de la hija mayor me tocará rellenarlos otro día), tiene demasiadas ganas de quedarse en casa como para enfadarse por que las nuevas refugiadas le roben las oportunidades.

Pero… no voy a hablar mal de ella, puesto que al final de la visita me dio una bolsa llena con todas las cosas ricas que yo no había podido comer mientras rellenaba formularios: dátiles, halva con pistachos, almendras, hm… Ay, si pudiera enviarlas a Afganistán 😭

Auslandsjournal (13′) vom 31.3.2022 über Nieren-/Kinderverkauf in Afghanistan https://www.zdf.de/politik/auslandsjournal/auslandsjournal-clip-3-574.html

2 comentarios

  1. laacantha · abril 3

    Ramadan mubarak …. me hizo muchísima gracia la frase y me ha traido muchos recuerdos de mi vida en Tadchikistán. La cuaresma de los musulmanes es muy dura, más dura que la de los ortodoxos. Un abrazo.

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    • karenmparamio · abril 4

      Sí, no comprendo cómo pueden estar sin beber, eso no es nada sano, y en Alemania no es compatible con el horario laboral. Hace dos años mi ahijado afgano tuvo que interrumpir el ayuno durante tres días porque tenía dolores de cabeza. Pero no hay manera de que, mientras esté en la imprenta, acepte beber agua como necesitaría. Un abrazo, Tatiana.

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