De colores

Hoy os recomiendo el blog de un amigo, también profesor de idiomas y amante de los relatos, que presenta uno de mis cuentos – con texto y vídeo. Espero que os guste.

https://idiomasralfer.wordpress.com/2021/06/18/de-colores-un-relato-de-karen-m-paramio-con-video/

Navidad

La Navidad no significa «consumismo a lo loco», sino: alegrarse por la llegada de un nuevo ser humano, darle cobijo, alimento y ayuda en todo lo que necesite, porque hoy es pequeño, pero el día de mañana puede llegar a ser muy grande.

Mi ahijado afgano no crecerá más físicamente, pero ya significa algo muy grande para mi familia. Anoche mi suegra insinuó que, si no le renovaran los papeles de residencia, habría que adoptarlo oficialmente.

Felices fiestas solidarias.

Cosas que dice la gente

Una persona de nacionalidad alemana con la que me une una buena relación desde hace ya mucho tiempo acaba de decirme, por segunda vez en pocos meses, que no cree posible la existencia de una sociedad multicultural. “Basta con ver lo que pasa en Europa con los catalanes, los escoceses e ingleses, o el conflicto belga entre flamencos y francófonos. Si el Multikulti ya no es posible ahí, con los refugiados ni te cuento.”

¿Qué espera que responda yo a eso? ¿Acaso al conocerme desde hace tanto y poder hablarme de este modo confidencial se le está olvidando que yo soy extranjera, hace 16 años que vivo fuera de mi país y además no comparto su religión?

Os dejo aquí algunas de esas respuestas que a uno le gustaría poder expresar espontáneamente y que, por desgracia, sólo me salen con retraso y por escrito.

“Los menores sirios y somalíes: todos con sus zapatillas Adidas y Nike, y todos tienen teléfonos móviles, pero luego descuidan y dejan mal aparcadas las bicicletas que la ciudad les ha donado.”

Ah, ¿llevan Adidas y Nike? No me había fijado, a mí las marcas no me importan en absoluto. Me parece bien que no vayan descalzos. Los móviles, claro, por el mismo precio de las zapatillas ya se pueden comprar. Tú tienes uno también, ¿verdad? Y si tuvieras que huir de tu ciudad, probablemente te lo llevarías, ¿no? Lo de las bicis es más grave, sí, quizás nadie les ha explicado que cuando se rompan no se les va a regalar una segunda. ¿Has hablado con ellos al respecto? ¿Por qué no?

“Los hijos adolescentes de mis vecinos albano-kosovares, nacidos en Alemania, se pavonean y declaran orgullosos su identidad no-alemana cuando otros jóvenes kosovares van de visita.”

Otros adolescentes son punks, se hacen piercings, o van siempre de negro. Hay muchas tribus urbanas. Pero, ah, ya veo. Lo que a ti te molesta es que luego, cuando les interese y suponga una ventaja, dirán otra vez que son alemanes. Es cierto, sería más fácil si se tratara igual a todo el mundo, independientemente de su origen. Así no habría que decantarse por una nacionalidad según las ventajas.

“Para practicar idiomas ya no hace falta ir a una academia, basta con sentarse un rato en la estación de trenes: no se oye a nadie hablando alemán.”

Claro, los turistas y los refugiados no suelen tener coche, por eso van en tren. La mayoría de los alemanes tiene hasta dos coches. Por cierto, ¿cuántos idiomas has aprendido ya? Yo acabo de aprender mi primer pretérito en dari: ma méikunam → ma kádam; yo hago, yo hice; tu méikuni → tu kadi; tú haces, tú hiciste…

“A veces te pasas de comprensiva con Jakob, aquí todos hemos empezado haciendo trabajos rastreros. Las prácticas idiotas que ha hecho en el supermercado me parecen normales e inevitables.”

Sí, ya sé que tú eres un lameculos, que te dejas humillar para conseguir después algún pequeño logro, pero Jakob ha perdido todo en su huida: trabajo, casa, novia, idioma, y sólo le queda su dignidad. Si la pierde también, dejará de ser humano. Entonces, mejor haber muerto. Claro, perdón, es que los españoles, como los pashtunes, tenemos aquí fama de ser orgullosos. Me temo que no servimos para trabajos rastreros.

“Jakob debería olvidar un poco a su familia, concentrarse en sí mismo y buscar su propio camino. A mí me parece muy bien que mi hijo sea tan independiente y estoy segura de que, si yo estuviera enferma, él no se preocuparía tanto y podría seguir estudiando y trabajando. Es como tiene que ser.”

No, es como tú quieres creerte que tiene que ser, porque has perdido el valor de lo que significa una familia. Espero que nunca estés tan enferma como para tener que desdecirte de tus palabras y lamentar la falta de contacto con tu hijo. De las cosas negativas que Jakob ha visto en Alemania, la más terrible para él es, sin duda, la soledad de las personas mayores. Ha jurado visitarme y cuidarme siempre que pueda y ha confesado que reza para que yo no esté enferma nunca. Esas son las manifestaciones de amor que ha aprendido en su familia, a la que no puede olvidar.

“La integración de los extranjeros no es posible. Tú misma no vas a dejar nunca de ser española.”

El diccionario de la R.A.E. dice que integrarse es “pasar a formar parte de un todo”. Creo que para integrarse en un país hay que hablar un mínimo del idioma oficial, respetar las leyes, trabajar o cumplir alguna labor social y ser educado con los nativos.

No veo necesario tener que emborracharse en público cuando la selección nacional gana un partido, ni creo obligatorio conducir un automóvil de una marca nacional. El contacto con los nativos funciona con reciprocidad: yo me integro, si ellos me aceptan.

Ciertamente, no tengo un vestido Dirndl y nunca me veréis en la Oktoberfest con una jarra de cerveza en la mano. Integración no significa mimetismo. Además, ¿qué define “ser alemán”? Seguro que la respuesta es diferente en Hamburgo que en Baviera, y también es diferente hoy que hace 50 años.

Creo firmemente que, con buena voluntad, se puede convivir sin problemas con gente de otras nacionalidades, idiomas, religiones y culturas. De hecho, yo lo hago a diario. Por supuesto que hay días en que resulta más fácil y hay otros momentos en que a uno le da la morriña pensando en tiempos y costumbres pasados. Así es la vida.

Os dejo un enlace a de uno de mis lugares interculturales favoritos:
https://www.youtube.com/watch?v=Nn0OHpTuroY
Recordad que los tiroteos sólo tienen lugar en los días de rodaje de películas, el resto del tiempo las cantinas, como esta de Mos Eisley (Tatooine), son aburridos locales de convivencia pacífica 😉