Medir con distintos raseros

Los primeros refugiados ucranianos de esta guerra han llegado ya a distintos puntos de Alemania. ¡Qué bien! Esto me trae tantos recuerdos de aquellos tiempos en que yo ya tenía contacto con ucranianos huidos de un conflicto entre proeuropeos y prorusos. Ups. Parece que no hemos avanzado mucho desde entonces…

Un momento, un momento. Sí, aquí hay algo nuevo. La Unión Europea ha activado una «Directiva de protección temporal en caso de afluencia masiva de personas desplazadas» con el fin de facilitar la acogida de los refugiados que huyen de la guerra en Ucrania. Parece que esta norma se aprobó ya en 2001 como respuesta a las guerras en los Balcanes, pero nunca se había utilizado, porque la afluencia masiva de sirios y afganos en 2015 era, hm… no era, hm… bueno, hm… vamos, que no importaba tenerlos hacinados en campamentos durante años. Probablemente son refugiados con mayor aguante o algo así.

¡Ah! Polonia y Hungría están acogiendo alegremente refugiados ucranianos, ¡olé! ¿Cómo es que de esto ya he hablado también? Mi hijo hizo en Noviembre un dibujo donde se veía claramente a los polacos recibiendo refugiados muertos de frío: con porras y vuelta inmediata a Bielorrusia. Pero claro, esos eran musulmanes, comprendo.

En fin, esperemos que las sanciones y medidas contra Rusia hagan algún efecto positivo y la guerra dure lo menos posible. Esa pobre gente refugiada en el metro de Kiev me recuerda tanto a Madrid durante la guerra civil española. (Por cierto, que aquí todo el mundo pronuncia Kíev).

Derecho a aprender

Hace poco, poco tiempo, en un país muy lejano, había un matrimonio que habitaba en el hermoso y tranquilo valle por donde fluye el río Swat. Sucedió entonces que les nació una encantadora hijita y al mirarla supieron que llegaría a ser una gran mujer. Por eso decidieron ponerle un nombre que estuviera a la altura de los importantes hechos que habría de llevar a cabo, y eligieron el de la valiente heroína de las leyendas pashtunes. De este modo la niña se llamó Malala.
Pasaron los años y Malala crecía, tanto en talla como en inteligencia, y sus progenitores, que estaban orgullosos de ella, apoyaban en todo momento sus ansias de conocimiento. Tanto era así que su padre incluso inauguró una escuela, donde todos los niños y niñas de la ciudad podían aprender felices.

Pero, ay, en todos los cuentos tiene que haber un malhechor, y la fama de la niña estudiosa y comprometida con la educación llamó la atención de un grupo de hombres incultos de miras estrechas que destruían escuelas, pues no deseaban que los adolescentes pudieran pensar por sí mismos y tener opiniones. Y estos malvados buscaron a Malala por todo el valle del Swat, y cuando la encontraron, sentada en el autobús escolar, descargaron sus armas contra ella y sus compañeras.
Grandes fueron los lamentos del mundo entero ante tan cruel acción, y todos estaban pendientes de que Malala abriera los ojos en el hospital militar donde fue operada de emergencia. Tres días estuvo luchando entre la vida y la muerte, y cuando al fin despertó, pareció que todo su futuro como activista de los derechos infantiles se hubiera venido abajo, pues había perdido el oído y también la voz, a causa de una traqueotomía. Sin embargo, Malala no se rindió, y empleó el arma más poderosa del mundo, que los talibán no habían podido arrebatarle: pidió papel y lápiz, y escribió.
Así fue como, después de ser operada más veces en Inglaterra, donde le realizaron un implante de coclea, que es lo más fabuloso que le puedes ofrecer a una persona sorda, Malala publicó un libro con la historia de su lucha a favor de la educación, y recibió el premio Nobel de la paz.

Y no hay colorín, colorado, pues la historia no ha acabado. Abre tus ojos y estira tus orejas, que verás a Malala en los medios y la oirás hablar ante las Naciones Unidas, pues la lucha contra la ignorancia y contra los retrógrados que la defienden, no ha terminado. Y lo mejor de este cuento es, que tú estás a tiempo de ayudar a escribir el siguiente capítulo.

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Este relato, dedicado a la activista Malala Yousafzai, participa en el concurso #HistoriasdelaHistoria de www.zendalibros.com
Las ilustraciones que incluyo han sido realizadas por la artista afgana Shamsia Hassani, quien espero que haya podido salir a tiempo de Kabul www.shamsiahassani.net