Echar una mano, o las dos

Estado de alarma en gran parte de Europa por culpa del Covid-19. No sólo por los efectos sobre la salud física, sino también por el impacto sobre la economía (a gran escala y a la muy personal) y por las consecuencias mentales del confinamiento.

Para los que vivís en Alemania, lo que menciono hoy no es nada nuevo, pero para los demás quizás sí: estado de alarma adicional en Baviera, que se enfrenta a un problema derivado del anterior. Comienza la temporada de los espárragos – y los cosechadores están al otro lado de la frontera, por culpa del virus.

Y no son sólo los espárragos, claro, es también el ruibarbo, y luego irá llegando el momento de recolectar  las fresas y las siguientes frutas y verduras, y no hay mano de obra, porque los temporeros suelen venir de Europa del Este, de Polonia, Rumanía, Bulgaria.

¿Qué vamos a comer entonces?

Los agricultores han hecho un llamamiento en internet: todos aquellos que por culpa del virus están perdiendo sus empleos, son bienvenidos en el campo. ¿Y quiénes más? Los solicitantes de asilo que antes parecía que no nos servían para nada y no se les habían concedido permiso de trabajo, por ejemplo: albanos, kosovares y senegaleses.

No os preocupéis, comeremos espárragos – y todo lo demás.

Otro sector que ha sufrido duramente el cierre de fronteras es de los cuidadores de ancianos en sus domicilios, porque también vienen mayoritariamente de Europa del Este, de Polonia, Chequia, Eslovaquia. Las residencias de ancianos no tienen capacidad para acoger a estas personas que ahora han quedado solas (aparte del riesgo que estamos viendo de contagios en estas instituciones) y allí también falta personal desde hace años.

En este caso el gobierno alemán está meditando si puede mandar algunos funcionarios desocupados a colaborar, como… ¡los maestros!

¿No hubiera sido más fácil haber fomentado el acceso de los refugiados y los emigrantes a los pertinentes cursos de formación? Venían con ganas de quedarse y trabajar.

P. D.: A 16 de abril, por ejemplo. El Gobierno autorizó la entrada de 40.000 temporeros rumanos por mes; sobre los cuidadores no sé nada; de los pobres refugiados en campamentos griegos sé que de momento se va a autorizar el transporte de 70 niños de Lesbos.