Unos cálculos

Ya sé que en una vida anterior fui ingeniera y me encantaba resolver ecuaciones y hacer derivadas, pero en el fondo nunca se me han dado bien los cálculos de cabeza, así que tendréis que ayudarme un poco. A ver, si en el campamento de Moria vivían unas 13.000 personas y parece que Alemania y Francia se comprometen a acoger en total a 400 menores no acompañados, ¿cuántas personas sin techo y sin perspectivas nos quedan?

Cambiemos de tema, que soy muy empática y luego no duermo.

No sé cuántos os habéis enterado de las terribles inundaciones que afectaron a 14 de las 34 provincias afganas a finales de agosto. Abajo os dejo una foto donde se ve cómo la tierra arrastrada por la riada ha aprisionado un automóvil, con eso os podéis hacer idea de la fuerza destructiva de la Naturaleza. Unas 3.000 familias han perdido su hogar, hubo del orden de 200 muertos y otros tantos heridos. No me suena que Alemania haya ofrecido ayudas y Francia habrá tenido suficiente con lo de Líbano, pero un grupo de amigos afganos residentes en mi ciudad ha contribuido como buenamente ha podido. Vaya, otra vez hay que hacer cálculos: si cada uno de los diez amigos afganos dona cien euros para comprar tiendas de campaña, ¿cuánto tiempo más van a tardar los políticos europeos en darse cuenta de que los refugiados son seres humanos?

Escribe tu 2020

Cuando la profesora se levantó esa mañana, el pueblo ya no estaba. Sólo había niebla, mucha niebla, su casa y un trocito de calle. El resto del mundo no existía. La niebla se lo había tragado todo: el mal humor, la falta de solidaridad, los problemas medioambientales, la avaricia, las envidias, el racismo, los conflictos bélicos… Todo el año 2019 había desaparecido sin dejar ni rastro.

Hm, pensó ella, es un buen día para una aventura.

Entonces salió de su casa y caminó valientemente entre la nada blanca, que a ella le parecía una hoja de papel a la espera de una historia. Y a su paso, la niebla se iba disipando y descubriendo un 2020 lleno de posibilidades, con buenos propósitos que se cumplían de verdad y gente encantadora dispuesta a escuchar a sus vecinos y a colaborar con ellos. Ahora, alrededor de la casa de la profesora había muchos colores y todo estaba envuelto en una música maravillosa, pues la Orquesta Filarmónica de Viena tocaba un concierto de Año Nuevo.

La profesora caminó y caminó, hasta llenar toda la hoja con su aventura.
Y entonces regresó a casa, para que otros pudieran pasar la página y escribir la continuación…

Navidad

La Navidad no significa «consumismo a lo loco», sino: alegrarse por la llegada de un nuevo ser humano, darle cobijo, alimento y ayuda en todo lo que necesite, porque hoy es pequeño, pero el día de mañana puede llegar a ser muy grande.

Mi ahijado afgano no crecerá más físicamente, pero ya significa algo muy grande para mi familia. Anoche mi suegra insinuó que, si no le renovaran los papeles de residencia, habría que adoptarlo oficialmente.

Felices fiestas solidarias.