Afganistán también es verde

Las imágenes de Afganistán que solemos ver en las noticias nos muestran un paisaje pedregoso y desértico por el que circulan, o bien tanques y jeeps militares dirigidos por soldados de diversas nacionalidades, o bien pick-ups repletos de talibanes que agitan sus kalashnikovs.

Sí, ese paisaje parece representar a Afganistán, claro, las montañas siempre forman parte del horizonte, buena parte del país se encuentra por encima de los 2.500 m de altitud y en algún momento la vegetación desparece. Pero creer que todo el territorio es así, sería como pensar que en España sólo existen los “Campos de Castilla” de Antonio Machado, o los molinos de Cervantes, ignorando la existencia de 15 parques nacionales de muy diversa naturaleza.

Resulta que Afganistán es atravesado por cuatro ríos principales (entre ellos el Amur Daria y el Kabul) y diversos afluentes, cuyos caudales oscilan según el deshielo de las nieves del Hindukush. Hay también varios lagos importantes. De este modo, en los valles la vegetación y los cultivos son abundantes y proporcionan una imagen muy diferente de la que solemos ver en la tele. Obviamente, es ahí donde reside la población afgana, y no en las zonas pedregosas.

Arriba os he puesto la foto de uno de los nichos que dejaron los tristemente desaparecidos budas de la provincia de Bamiyan. Ya veis que basta alejarse unos metros de la pared de roca, para disfrutar de un hermoso paisaje verde. Bueno, eso si las incursiones de los talibanes y la falta de ingresos del turismo no dan al traste con la economía local y la población tiene que huir, abandonando a su suerte los campos de cultivo y los árboles frutales.

Yo conozco a alguien que tenía una plantación de manzanos y que habla con tristeza de los sacos de seis y siete kilos de fruta que se compraban en su casa, la cual, por desgracia, ya no existe. En el recuerdo de mi amigo, Afganistán sigue siendo verde, muy verde, y él no querría haber tenido que irse de allí nunca.

Fuentes:
Geografía de Afganistán. (2016, 3 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre.
Geografía de Afganistán

Foto de Bamiyan: Omar Sayami
Magic Place On Earth

Sí, mi amigo es afgano, ¿y qué?

En los últimos días he estado, como siempre, atareada con la tragicomedia de mi relación con Jakob, pero no me decidía a escribir ni sobre la parte dramática (dos citas en la oficina de extranjería, una consulta a un abogado), ni sobre la parte amena (visita a las atracciones de la feria). Y al final otra persona ha decidido por mí: gana la tragedia.

Anoche, un joven de 17 años, armado con un hacha y un cuchillo, se subió a un tren en la región donde vivo y, sin más miramientos, hirió gravemente a 4 pasajeros inocentes que el azar había colocado en ese vagón (y que esperemos que se recuperen pronto de sus heridas físicas, ya que las mentales se quedan para siempre). El agresor bajó después del tren, atacó a otra persona más, trató de huir y fue abatido por la policía local.

Y ahora viene el detalle que hoy aún no aparece en los titulares de los periódicos respetables, pero sí en el texto posterior, a pesar de no aportar nuevas informaciones sobre el dramático hecho o los motivos: el loco homicida era afgano. Era un refugiado menor de edad que había llegado sin acompañamiento hasta Alemania y que, desde hacía dos semanas, vivía con una familia de acogida. Por alguna razón, que nunca llegaremos a saber, anoche se volvió loco.

El 24 de marzo de 2015 un piloto (alemán) con trastornos mentales conocidos, llevó a cabo su plan de suicidarse, sin tener en cuenta a las otras 149 personas que volaban con él, entre ellas 35 ciudadanos españoles. Afortunadamente, no me suena que este horrible acontecimiento haya dado lugar a reacciones racistas contra los alemanes en las costas de mi país nativo.

Sin embargo, hoy tengo miedo de lo que le pueda pasar a Jakob por la calle y en el autobús. Y si la búsqueda de piso ya era difícil antes, ahora…