Sonrisas y lágrimas

Comenzamos al revés, por las lágrimas, dando el pésame a los familiares de las víctimas del ataque de ayer por la tarde en Würzburg y deseando que los heridos se recuperen lo antes posible. Un refugiado somalí, que estaba en unos céntricos grandes almacenes, gritó de pronto «Alahu akbar» y comenzó a acuchillar gente.

El somalí residía actualmente en un centro para indigentes (o ‘sin techo’) y desde hacía algunas semanas daba muestras de perturbación mental. Sin hogar, sin trabajo, sin futuro, sin nada que perder. Y a los ciudadanos de Würzburg les hace recordar el ataque con hacha de hace exactamente 5 años. (Sí, mi amigo es afgano, ¿y qué?)

Precisamente mi ahijado afgano me escribió anoche: otra vez dirán por ahí que los extranjeros tenemos la culpa de todos los males. Tuve que corregirle: sólo los musulmanes y los de color.

Menos mal que aún quedan esperanzas de poder crear un mundo mejor y podemos recuperar la sonrisa. Por ejemplo, hoy he recibido un regalo fantástico de parte de María Antonia, que trabaja para la diputación de León, España, concretamente en el estupendo proyecto del Bibliobús, una biblioteca sobre ruedas, que pronto cumplirá 50 años. En agradecimiento por el libro que he donado a su bibliobús, me ha enviado una maravillosa colección de marcapáginas diseñados por los jóvenes lectores de León. ¡Mil gracias y mil abrazos!

El libro lo envié como ‘carta grande’ por 3,70€, porque mandarlo como paquete me cuesta casi el triple. El contenido son obviamente documentos, los he escrito yo misma y era un regalo, no una venta, así que, con el mismo truco y por el mismo precio vamos a ver si le llega un libro a una admiradora que se animó a escribirme desde los EE.UU. – ya que por mandarlo como paquete allí querían cobrarme la friolera de 65€!!! Así que, si tenéis contactos arriba, rezad para que Gwynne reciba su ‘carta’ sin que la intercepten en la aduana.

Ay, amor

Comienza 2019 y ya hay noticias trágicas: por un lado, un grupo de solicitantes de asilo borrachos se dedica a golpear alemanes, por el otro, un alemán con problemas mentales atropella y trata de matar a personas de aspecto extranjero en varias ciudades.

¿Dónde quedaron el espíritu navideño y la fiesta del amor?

Menos mal que también recibo noticias positivas. Mi amiga siria me cuenta que su vecina es una mujer muy amable y simpática, que siempre la saluda y le pregunta cómo están ella y los niños. Cuando se han encontrado la última vez, en la entrada de la casa de la vecina había otra mujer y mi amiga, curiosa, ha preguntado por la amiga o pariente y ha recibido una respuesta sorprendente: “es mi esposa”.

Mi amiga no estaba segura de haber entendido bien y ha preguntado de nuevo: “¿casadas?” (mientras me lo cuenta, hace el gesto de se ponerse un anillo invisible). La vecina ha respondido afirmativamente y mi amiga ha exclamado de forma espontánea: “¡súper!”.

Mi amiga explica que la vecina es grande, ancha como un hombre y con el pelo corto, no muy guapa, pero amable y simpática. Esto último lo dice dos veces y vuelve a repetir que exclamó “súper”, aunque luego reconoce que no sabe si realmente es tan súper y quiere escuchar mi opinión.

Le digo que creo que su vecina se siente muy feliz de poder casarse con una persona a la que ama. Una vecina enamorada y feliz es también una vecina simpática y amable. A mí me parece súper que las personas sean felices. Mi amiga medita y asiente.

All we need is love.

Recuerdos en un 9 de noviembre

Un día como hoy, hace 100 años, se inició la primera democracia parlamentaria en Alemania, la república que se proclamó en la ciudad de Weimar, y que terminó el 30 de enero de 1933 con la llegada de Hitler al poder.
La democracia es frágil, no hay que darla por sentado y hay que cuidarla.

Una noche como hoy, hace 80 años, la noche de los cristales rotos, o la noche de los pogromos, ese mismo canciller Hitler ordenó los primeros ataques públicos a ciudadanos alemanes de confesión judía y la destrucción de sus negocios.
Recientemente he oído comentar que el número de antisemitas en Alemania no ha crecido sustancialmente en los últimos años, pero su agresividad sí ha crecido.
Me lo creo.

Una noche como hoy, hace 29 años, cayó el muro de Berlín y se inició la reunificación de Alemania.
Todavía existen diferencias en la situación económica de los estados del este, todavía hay quien lleva un muro en la cabeza.

Hoy, no sé por qué, totalmente sin venir a cuento, porque no fue en noviembre ni probablemente en un día 9, he recordado mi primer encuentro con un refugiado.

Ocurrió delante de un cine en una calle de Ratisbona/Regensburg, tanto él como yo estábamos solos y aburridos, pero yo me negué a entrar al cine o a un café con él.
Era 1996 y él venía de Yugoslavia.